No es bailar, es crear

Cuantas emociones sentimos a través de nuestra vida, emociones que lloramos, gritamos, reímos, escribimos, emociones que a veces no llegan a exteriorizarse pero están ahí, ocultas, causando algún efecto en nuestro interior. Ahora imagínate tomar una de esas emociones, tan solo una, llevarla al sentimiento y dejar que salga, luego racionalizarla, investigarla y por último, llevarla de nuevo al cuerpo para transformarla en movimiento. Esto es crear, la danza no es solo bailar, es la creación de un lenguaje en el que pueda hallar su lugar cualquier espectador.

La danza, una filosofía de vida

14646569_1107211422650066_411189377_o-1Foto por: Pamela Dávalos

Una entrega de vida completa por una pasión, que como arte, te compensa de la mejor manera, con la posibilidad de expresar lo que somos, sentimos, vemos y creemos. 

Tal vez la decisión más importante de un artista, en este caso del bailarín, es cuando decide que lo que hace, pasa de ser una actividad secundaria por gusto y diversión, a ser la profesión principal a la que se dedicará por completo el resto de su vida, que tienen que ver con los tiempos en familia, con amigos, aspectos alimenticios y por supuesto, económicos.

Lucho Cejas, coreógrafo, bailarín y director de la Compañía de Danza Contemporánea CDC-IFA fundada en el año 2012 expresa: ¨ La disciplina de la danza es muy fuerte, te absorbe la vida, es una entrega completa que te exige mucho tiempo, pasas menos horas con la familia y no podés irte de fiesta porque tu cuerpo va a pedir recuperarse al siguiente día. Estas construyendo tu cuerpo, no estás afinando un instrumento con el que luego salís a tocar. Si decidís vivir de esto cambian muchas cosas y hay otras que simplemente no pueden pasar.¨

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“El bailarín no solo baila, con sus movimientos crea un lenguaje y esto tal vez, es lo más importante de entender”.

Este joven director, nacido en Rosario, inicio su carrera artística a los 10 años haciendo ballet, continúo a los 13 con danza contemporánea y a los 15 tomó la decisión de trasladarse a vivir a Buenos Aires ¨ Mi primera experiencia al tomar una decisión tan fuerte, como venirme y dejar  mi familia a esa edad, fue difícil, tuve que pelear, pero al igual lo hice y siento que fue algo que me cambió la forma de ver la vida, para bien o para mal, luego tuve que reconstruir un montón de cosas por haberme ido tan chico, pero al mismo tiempo me ayudo un montón a nivel profesional¨, agrega Lucho.

Su primera formación tuvo lugar el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, una experiencia en la que adquirió el aprendizaje y la organización que una entidad como esta le podía brindar. Continuó sus estudios en el Teatro San Martín, en donde ingreso a un mundo entre la danza contemporánea y clásica, mundo en el cual decidió desarrollarse como bailarín y director hasta la actualidad.

Entre tantas experiencias que marcaron su trayectoria, tuvo la fortuna de trabajar con los coreógrafos franceses Claude Brumachon y Benjamin Lamarche del Centro Coreográfico de Nanthes, quienes vinieron a la Argentina y con quienes realizó dos obras en tres años. Posteriormente, trabajó con tres bailarines de la compañía de danza alemana de Pina Bausch, entre ellos Dominique Mercy. ¨ Fueron dos experiencias increíbles y lenguajes muy diferentes, por un lado el aprendizaje francés que implica una rigidez y la exigencia de siempre estar; y la alemana, con la misma intensidad y prolijidad, pero en la que no ibas a hacer cualquier cosa, mucho ya estaba dicho¨.

Y luego, en la compañía de danza contemporánea argentina de David Señoran ¨ Entrar a esta compañía me hizo entender lo que me gusta del lenguaje de mi país, como dejar de mirar afuera, que está buenísimo, pero ver lo que quería y me gustaba de acá y enfocarme en eso¨.

¨Moribundos¨, la obra creada a partir del miedo

A sus 25 años Lucho Cejas fundó CDC-IFA, la compañía de danza contemporánea con la que hoy estrenó Moribundos, ¨ La obra se derivó del miedo con el que quedé después que  falleció mi padre. Le conté a la compañía que luego de eso llegué al punto de cerrar la puerta 10 veces en el día pensando que me iban a matar. Cuando empezamos hablar con los chicos a todos se les removió algo, hablaron de sus miedos, entonces el proceso inició como algo terapéutico y sanador, ellos son mis confidentes y yo el de ellos, me sostienen y yo igual, me hacen la vida fácil, contarles fue desahogarme¨.

A partir de ese momento, hace 10 meses, empezó el proceso creativo. Florencia González bailarina de la compañía dice: ¨Fue un proceso creativo largo y difícil, desde que el director nos comentó que el tema iba a ser el miedo en el cuerpo, ahí fue como bueno, vamos a ver qué onda. Para mí esto es un desafío de vida, no una obra más o un escenario más; poder sentirlo y llevarlo en el cuerpo, porque cada uno trabajo desde lo personal, desde los miedos más pequeños hasta los más inconscientes de cada uno, es un reconocimiento a sí mismo. Es conocer ese miedo, aprender a llevarlo, reconocer que estuvo, está y va a seguir estando, como poder habitarlo y trasladarlo al movimiento¨.

14689851_1107211452650063_1047794254_oFoto por: Pamela Dávalos

Florencia empezó a bailar desde muy chica en Rosario, realizó un profesorado en danzas. A la vez que hacía danza Jazz, tomaba más clases y daba otras, hace un año decidió venir a Buenos Aires donde hizo un curso intensivo en la compañía y audicionó y entró para ser bailarina.

Por su parte, Nahuel Lozano, otro de los bailarines expresa: ¨ Lucho nos dijo, vamos a trabajar desde el miedo ¿qué miedos tenés? Ponerlos en una lista, luego trabajarlos y pasarlos al cuerpo. No hay textos, la música no tiene letra, es todo cuerpo, que el cuerpo hable, eso también lo hace más difícil. Creamos sobre el proceso de la investigación. La obra trata sobre que el miedo no es algo malo, es algo que te hace estar más atento al amor, a las relaciones, a uno mismo. Cuesta un montón pero es algo hermoso¨.

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Foto por: Pamela Dávalos

Nahuel, el único hombre del grupo, quien a los tres años empezó haciendo bicicrós, paso por las artes marciales, el teatro, la música, artes audiovisuales y luego la danza, está en la compañía hace 4 años.

Por su parte, Lucía Girardi agrega: ¨Trabajamos desde las experiencias que nosotros podíamos llegar a tener con el miedo, como eso se traducía a la danza y como ésta provocaba también las distintas ideas. También con diferentes dinámicas, como la improvisación y material coreográfico, esto abre también mucho el campo de interpretación. Luciano siempre fue muy intenso en sus creaciones, así que venimos trabajando con eso, la intensidad es algo que se va manejando en los procesos de ensayo y lo podés  ir graduando para llegar al resultado que se ve en escena¨.

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Foto por: Pamela Dávalos

Lucía empezó a estudiar danza a los 13 años sin imaginar que esto sería algo tan fundamental en su vida. Atravesó desde ritmos latinos hasta el jazz contemporáneo y hip hop. A sus 15 años empezó con ballet, donde decidió su formación en el arte de la danza. Al terminar el secundario empezó a estudiar diseño gráfico, pero se dio cuenta que su vida la deseaba encaminar por la danza, decidió dejar la carrera, empezar a formarse y bailar en la compañía desde hace tres años.

Finalmente, Clara Lecher italiana y otra de las bailarinas dice: ¨ El proceso de la obra ha sido muy  nuevo y diferente a lo que imaginé, todo cambia cuando estás dentro del proceso creativo. Al principio llorábamos todo el tiempo, todos los ensayos era sacar cosas de muy adentro, porque todo lo construimos con ideas muy nuestras y eso nos llevo a ponernos en un lugar muy personal. Son conceptos my abstractos, pero son lugares donde todos podríamos estar.¨

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Foto por: Pamela Dávalos

Clara, con un título universitario en Economía y una corta experiencia en acrobacia aérea (disciplina del circo), llego a Buenos Aires a realizar un profesorado en Yoga y a decidir cómo continuar su vida, empezó a estudiar en la compañía de danza con la intención de completar otras artes a las que se dedicaba y terminó siendo esto su profesión fundamental y a lo cual se dedica con amor y pasión como un estilo de vida.

El proceso creativo de Moribundos transito por charlas grupales sobre los miedos individuales, la investigación del concepto del miedo desde diferentes enfoques como el budismo, investigación de tesis sobre el tema,  trabajo grupal de los miedos del otro, técnicas coreográficas para llevar ese miedo al movimiento, poder habitarlo dentro del cuerpo, sostenerlo en medio de la coreografía (lo cual implico diferentes catarsis emocionales a priori) y por último, una puesta en escena artística que se disfruta a partir de hoy 10 de octubre y por seis lunes  a las 21hrs en el Galpón de Guevara (Guevara 326).

¨Tomamos la decisión de no ir al cliché del miedo, sino a indagar e investigar sobre el tema, creemos que el miedo es algo que está, que muchos tenemos miedo y que en la sociedad en la que estamos tener miedo está mal. Y no es así, eso te puedo aislar y te podés olvidar hasta de quien sos¨.  Concluye finalmente el director.

Por: Juliana Zapata